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Mi fiel pescador
nos acompañó con su poesía
en la función. |
Una vez, le comentaba a mi mamá lo difícil que me estaba resultando emocionalmente mi trabajo como antropóloga; porque a veces sentía (y aún lo siento) que mi trabajo era constantemente boicoteado por las mismas Instituciones que en el discurso, sostenían la idea de que es posible un mundo mejor a partir del trabajo sostenido y en equipo con distintos actores que pudieran contribuir con sus saberes y voluntades.
Mi mamá me miró (con esos ojitos tan celestes que siempre los encuentro en los días de sol amigable y un cielo cubierto de nubes formando miles de figuras allá arriba) y me dijo algo así:
"Nunca nada le ha salido fácil al principio, pero esa vocación y esa sensibilidad que ud. tiene es la que necesita este mundo...y al final siempre los resultados son gratificantes, por eso no se eche nunca a morir".
Hoy, me hubiese gustado que estuviera aquí y me dijera algo bonito. Y me estoy refiriendo a este mismo suelo que nada tiene que ver con el territorio nacional de uno u otro país, me refiero acá abajo, conmigo y no tan arriba en esas nubes juguetonas y del mismo color de sus ojos.
Pero a falta de mamá, está mi compañero, mi hijo, mis niños del taller y sus familias; que sé que empatizan totalmente con lo que digo.
Ayer, la ausencia de la gente encargada del ARTE y la CULTURA de la ciudad, en nuestra función, me da pena. Pero el compromiso de mis niños, lo bien que lo hicieron, lo lindo que salió todo; los abrazos de apoyo y los aplausos...poquitos, porque tuvimos muy poco público; me hace encontrarle más sentido a las palabras de esa mujer hermosa.
Mañana será un día nuevo y encontraré las calles llenas de poesía; estoy segura.