domingo, 27 de noviembre de 2016

Sombras, libro y café


Llevo casi una semana intentando hacer esta entrada y me ha costado un montón, no sé muy bien por qué. Pero les cuento que estoy contenta ¡si! y quiero compartirlo acá:


Tengo libro de textos cortos e ilustraciones caladas. Y una obra en teatro de sombras que se presentó en el lanzamiento del libro el pasado sábado 19 de noviembre, acá en la ciudad.
Le debo el agradecimiento a mi grupo, mi amiga Carolina y mi amigo Johnatan que juntos nos embarcamos en el desafío de editar autogestivamente mi libro, que también es de ellos, porque me han acompañado en todo el proceso; que duró justo un año; con energías renovadoras, ideas en el diseño y todo lo que se puede en un grupo de trabajo y amistad.
Nos acompañó un público maravilloso en el lanzamiento de esta propuesta de libro no convencional, autogestionado: Café en jarrita. 
Estamos felices, llenos de energías para seguir haciendo otras muestras y presentar a quienes se interesen en este libro de corazón, de historias contadas y caladas, de un café por la madrugada, la mañana, el medio día o al atardecer también.

"Fue como un flash"
Obra en  teatro de sombras: Johnatan, Yeka, Carolina.
Lanzamiento del libro: "Café en jarrita".

viernes, 14 de octubre de 2016

La luna me guiña un ojo


-Me habría gustado ser del tipo de persona que no le teme a ciertas cosas, que se atreve, que insiste, aunque el tiempo siga. No sé cómo le hace, pero ese tipo de persona me da la sensación que cree, siempre cree, principalmente en sí misma.

Lo escribí  uno o dos años atrás en algún lado. 

Ahora, si creo en mi, siempre lo he hecho, igual que siempre he dudado. Pero esta vez siento que tengo una fuerza que me la debía a mi misma.

-Parece que debe correr mucho río, mucha agua por una para por fin creer.

Le dije a mi amiga hoy.




domingo, 25 de septiembre de 2016

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Me desaparezco y aparezco. Como la noche y el día. Pero sigo titilando como esas estrellitas de mediodía, que sólo algunas veces se logran ver.
Estoy preparando, junto con una amiga que la vida me ha regalo hace algunos años; una obra en teatro de sombras. Las imágenes serán calados míos. 
Vuelvo pronto, por ahora paso, les cuento esto y leo lo que tienen para contarme en sus espacios. 
Gracias siempre, porque sé que aquí están.

martes, 6 de septiembre de 2016

miércoles, 31 de agosto de 2016

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Hace poco me contactó un viejo amigo. 
Hablamos largo y tendido; tras el monitor de por medio; como lo hacíamos en otro tiempo, cuando nos encontrábamos a la salida de alguna parte y terminábamos dejando pasar todas las micros.
Fumábamos dos, seis, infinitos puchos, nos bebíamos vinos muy tintos y abrazábamos interminables sueños y protestas y más sueños.
Por un momento hasta me pareció que el tiempo no había pasado con tanta distancia y ausencia. Y llegué a olvidar mis tristezas de estos días, igual que antes, cuando estábamos juntos.
Reí un montón; en mayúsculas y minúsculas. Y también nos dimos espacio para la franqueza (la posible de contar por escrito). Y cuando llegó la hora de despedirnos, me vino una tristeza inmensa.
-Al final, la vida termina siendo puros descubrimientos, ausencias, encuentros y despedidas- le escribí. 
Y antes de agregar más nada, ganándome de mano respondió:
-Me di cuenta que hoy, yo, le tengo una especie de cagazo a este tipo de vida, tan llena de descubrimientos, ausencias, encuentros y despedidas.

sábado, 27 de agosto de 2016

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Pienso mucho en los encuentros y las despedidas. En la gente que amo y que he amado también. En los que están y los que no. 
Hasta pienso en lo que he sido y lo que hoy soy.
Pienso en los desafíos, en los límites y en el valor.
Tengo una gran ensalada en mi cabeza, pero que creo viene de mi corazón.
¿Habrá tiempo suficiente? -pero el tiempo es sólo una quimera, un sueño inventado- creo que esto último tal vez lo inventé yo o lo escuché, no sé muy bien. 

domingo, 21 de agosto de 2016

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Mi hermano menor me envió fotos de la casa de papá. Y por alguna razón, aún alegrándome la sorpresa, ha quedado mi corazón adolorido.
A veces a los duelos se les debe sorber de a poquito, para que entre sorbo y sorbo el ardor deje un espacio de respiro.
Hay tanta tierra, álamos y nubes que me pinchan  en el centro; como alambres de púa oxidados de tanto invierno cayéndoles encima.